“Nos enseñaron tácticas psicológicas: cómo estudiar el miedo y las debilidades de un prisionero. Hacer que se levantara y se quedara de pie, no dejarle dormir, desnudarle y aislarlo, poner ratas y cucarachas en su celda, darle comida podrida, incluso animales muertos, arrojarle agua fría a la cara, cambiar la temperatura de su entorno”. La CIA no tuvo más remedio que reconocer la veracidad de las palabras que Florencio Caballero –uno de los torturadores hondureños más brutales de la agencia de inteligencia–, declaró en 1988 a The New York Times.
La CIA se había convertido en maestra e instigadora de los regímenes dictatoriales latinoamericanos. Presionada por la prensa, hizo público el manual Kubark, que era estudiado por aprendices de torturadores. En él aparecían los elementos esenciales de las investigaciones de un psiquiatra residente en Canadá llamado Ewen Cameron. La conexión entre la agencia y Cameron permaneció en el anonimato hasta que los antiguos pacientes del psiquiatra denunciaron a la agencia y al gobierno por financiar unas investigaciones que violaban la ética médica. Tras pagar una indemnización de más de 750.000 dólares, la CIA reconoció su implicación.
Nuevas fórmulas para luchar
En los años cincuenta, la aparición en televisión de soldados norteamericanos presos en Corea denunciando el capitalismo alertó a los servicios secretos de los países occidentales. Estos acontecimientos mostraban que los comunistas habían encontrado un método para “lavar los cerebros” de los cautivos. Por ello, el 1 de junio de 1951 varias agencias de inteligencia se reunieron en Montreal con el aparente fin de preparar a los soldados para resistir en el caso de ser capturados. Además, pusieron en marcha un programa conocido como MKUltra, cuyo objetivo era encontrar nuevas fórmulas para ganar la Guerra Fría sin recurrir a las armas.
El proyecto lo lideró Sidney Gottlieb, químico y psiquiatra militar que empezó administrando LSD y otras sustancias a innumerables sujetos para encontrar nuevas técnicas especiales de interrogatorio. Gottlieb trató a presos, drogadictos, prostitutas, empleados y agentes de la propia CIA. Algunos enloquecieron, otros sufrieron daños psicológicos irreversibles y, según los informes, al menos uno de ellos murió.En los experimentos trabajó Donald Hebb, director del Departamento de Psicología de McGill, quien obtuvo una beca para investigar el aislamiento y la privación sensorial.
Tras realizar sus primeros estudios, informó a la CIA de que los métodos que utilizaba generaban en los individuos la pérdida parcial de su memoria y la asimilación de nuevas conductas. Hebb dejó la investigación y justificó su actitud: “Comprendimos que estábamos contribuyendo a desarrollar unas técnicas de interrogatorio inmorales, cuya potencia era tremenda”. No todos compartían estos reparos. Su colega Ewen Cameron, enemigo intelectual y anticomunista acérrimo, consideraba que la destrucción de la mente era “el paso previo para la curación”.
La destrucción como cura
Cameron, psiquiatra norteamericano de origen escocés, alcanzó el máximo reconocimiento público en 1954, cuando formó parte del equipo médico que testificó acerca de la salud de Rudolf Hess. Cameron se había alejado de los estándares de terapia convencional y partía de un principio innovador: destruir la mente y hacer tábula rasa sobre la que imponer nuevas pautas de conducta.
En 1957 obtuvo su primera beca de la CIA. Convirtió el hospital Allan Memorial Institute en una cárcel y trató a pacientes con dolencias mentales menores– como la depresión posparto– que se convertían en cobayas. Incrementó el uso del electroshock, llegando a alcanzar 360 descargas por paciente en 30 días; aplicó técnicas de privación sensorial, aislamiento y alteración de los ciclos de sueño. También usó drogas para quebrar la identidad de los pacientes. Cameron murió en 1967, pero los trágicos frutos de sus investigaciones continúan hoy en día.
Fuente: publico.es


con todo lo que los gringos han estudiado este tipo de practicas en su afan de impedir que los malos se apoderen del mundo ("primero nos lo apoderamos nosotros"), la eliminacion de la personalidad de otros en la busqueda del poder y el control es una practica degradante, que solo una cultura decadente, paranoica y enferma como la gringa ha hecho en su afan de "impedir" que (otros) " nos dañen primero" ( "primero los dañamos nosotros")
Es interesante como la tortura deja de ser util cuando en el aumento del dolor el torturado declara lo que sea en su afan de liberarse del sufrimiento; eso lo saben los gringos, entonces, estudian la tortura para conocer con precision hasta que punto inflingir dolor, hasta que punto la degradacion de una persona y su sufrimiento sirven; donde deja de ser util degradar a una persona (recordar Abu Gharib)
Hola Cazador_de_dioses!!! Bueno, este tipo de torturas no es exclusivo de ningún gobierno, este manual de que se habla en el artículo lo utilizaron otros servicios de inteligencia, entre ellos el Mossad.
El Mkultra fue una vergúenza que comenzó por la obsesión de los americanos por saber como los soldados que volvían de Corea, renegaban rotundamente de sus creencias, su patria y, en muchos casos, de sus familias. Comenzaron a creer que "les lavaban el cerebro" y a partir de ahí comenzó esta terrible operación.
La triste historia de la tortura nos hace retroceder en el tiempo y a examinar a cada país. A pesar de que la CIA trató de ocultar la vergüenza de estos acontecimientos, muchas de las víctimas se unieron para denunciar los hechos, lo triste del asunto es que muchos murieron sujetos a la incertidumbre del veredícto final. De todas formas no enteramos de muchas cosas relacionadas con la CIA porque cada cierto tiempo se desclasifican documentos cosa que no ocurre en otros países, por ejemplo el nuestro.
Hace varios años recuerdo ver un documental sobre espionaje Psíquico, en él un agente del servicio de inteligencia americano denunciaba prácticas similares en la antigua URSS, eran los llamados Zombis. Recuerdo perfectamente como denunciaba el hecho y como negaba que en EEUU se estuviera practicando este tipo de investigaciones.
Cada uno se pone bien puesto pero lo cierto es que no sabemos que se cuece en nuestra propia casa. Es como la calificación de traidor y héroe, en el mundo del espionaje son las dos caras de una misma moneda.
Un besote!!!!