Un inventor, un arquitecto y un ingeniero británicos han presentado el Sahara Forest Project, una vistosa propuesta para producir agua, comida y energía en las zonas más áridas. El proyecto se basa en dos tecnologías: las plantas solares de concentración y los invernaderos de agua de mar (Seawater Greenhouse), una idea ésta última probada en la isla de Tenerife.
Recreación del Sahara Forest Project
De forma simplificada, estos invernaderos utilizan el agua de mar de las zonas desérticas costeras para generar suficiente humedad y agua para regar cultivos. Como especifican el inventor Charlie Paton -de la empresa Seawater Greenhouse Limited-, el arquitecto Michae Pawlyn -de Exploration Architecture Limited- y el ingeniero Bill Watts -de Max Fordham&Partners LLP-, en sí se trata de reproducir a pequeña escala el ciclo hidrológico natural, en el que el agua de mar se evapora al calentarse por el sol, sube en forma de vapor para condensarse en nubes y vuelve a caer de nuevo en forma de lluvia.
Curiosamente, este sistema ha sido probado con anterioridad en Tenerife, donde los británicos levantaron el primer invernadero piloto de este tipo en 1991. Los resultados del ensayo de la isla canaria sirven a los autores del proyecto para explicar una de las particularidades más llamativas de este concepto: la reducción de las necesidades de riego de los cultivos por las condiciones de humedad creadas. Al parecer, siempre según los autores del proyecto, el 90% de humedad relativa del interior de los invernaderos permite reducir los requerimientos de agua de las plantas de Tenerife de los 8 litros/día/m2 de los campos locales a tan sólo 1,2 litros. "Parte de la solución de la escasez de agua en el mundo no pasa por producir más agua, sino en usar menos", subrayan los autores en la presentación de Sahara Forest, que destacan también las reducidas exigencias energéticas del sistema en comparación con las desaladoras convencionales o el efecto biocida del uso de agua de mar, que permite prescindir de los pesticidas.
La isla de Tenerife no constituye la única vinculación del proyecto británico con España. En la presentación del Sahara Forest Project, los autores también fijan su atención en Almería, como modelo del uso insostenible de invernaderos. Según recalcan, las cerca de 20.000 hectáreas cubiertas de plástico de esta región consumen cinco veces más agua que la que cae en forma de lluvia sobre la región y generan graves problemas por el uso de pesticidas. El caso español es utilizado por los británicos para incidir en que su invernadero de agua de mar tiene justo el efecto contrario y podría llegar incluso a revertir la degradación de la región andaluza. Como subrayan, en otro proyecto demostrativo de este sistema en Oman consiguieron la evaporación de 5 toneladas de agua de mar al día por cada 1.000 m2 de invernadero, es decir, 50 toneladas por hectárea, lo que en caso de extrapolarse a la región de Almería supondría un millón de toneladas de agua evaporada procedente del mar.
Junto a este tipo de invernaderos, los tres creadores del Sahara Forest Project completan su idílica reconversión de los desiertos con centrales solares de concentración, que requieren justamente de grandes extensiones de terreno libre y muy soleado. Como detallan los británicos, la combinación de ambas tecnologías comporta "muy atractivas sinergias comerciales" y permitiría volver verdes y productivas grandes superficies desérticas. Los británicos estiman que recubrir 20 hectáreas de estos invernaderos, combinados con una central solar de concentración de una potencia de 10 MW, costaría unos 80 millones de euros. Fuente: soitu.es


increible......... un abrazo.
Parece un proyecto interesante, Nicky, hasta se podría pensar que cultivar en los desiertos podría resolver problemas alimentario en determinadas zonas. Pero las "atractivas sinergias comerciales" huelen a simple negocio y explotación económica; me suena a esa publicidad de las semillas y cultivos transgénicos, resistentes a plagas y sequías y por tanto "solución" para el tema del hambre en el Tercer Mundo. Al final ha resultado ser un monopolio que fija lo precios de compra de la producción, amén de otras condiciones nada favorables para los agricultores.
Seguramente tendría que separar el invento de su posible aplicación práctica, pero...
Besotes, guapa.
Verdad qué sí, Pepe!!!!!
Siempre he tenido la idea de que la tecnología puede usarse para cosas buenas, que se podría hacer más de lo que se está haciendo. Ojalá sea así!!!
Un abrazo y feliz finde, amigo.
Hola HAru!! Al igual tienes razón pero sería fantástico que hubieran iniciativas como esta. Estamos más que hartos de que todo se mida por el baremo comercial, queremos respuestas y soluciones a temas tan importantes para la escasez de agua, de alimentos, ... Deja a un lado la avaricia que nos caracteriza sería el primer paso.
Ojalá veamos este proyecto en funcionamiento!!!!
Un besote, amiga