El sector inmobiliario está de enhorabuena: ¡Por fin buenas noticias! Y es que, a raíz de unas obras, se ha realizado un hallazgo histórico sin precedentes en la costa catalana. La aparición de una embarcación del siglo XIII-XIV ha surgido durante la construcción de un aparcamiento subterráneo en
El pecio, de origen cantábrico, según Xavier Nieto, director del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC), es la prueba física que demuestra que hubo comercio marítimo entre el Mediterráneo y la zona atlántica durante la época medieval. Hasta el descubrimiento de la embarcación, se sabía de este comercio por numerosos escritos de la época, pero no se tenían pruebas físicas del mismo.
«Antes, el desplazamiento de mercancías se hacía mucho más por mar que hoy en día», cuenta Nieto. El traslado de cargas pesadas por tierra no era sólo mucho más costoso, si no que los bandoleros y las demás dificultades de la época empujaban a los comerciantes a optar por la vía marítima. Dar la vuelta en barco a
Según Nieto, a pesar de que sólo ha quedado una pequeña parte de la embarcación, ésta, realizada al modo vikingo, se conserva en buen estado. «Es díficil encontrar madera si no es con el clima adecuado: necesita de humedad para su conservación, aunque con el paso del tiempo se transforma en una especie de corcho». El pecio, que ha sido convenientemente humedecido para mantenerlo en buen estado durante la excavación, será despiezado para su traslado al CASC en Gerona. Allí, se procederá a extraer la sal de la embarcación, proceso que durará medio año. Una vez desalada, la madera será tratada con una cera sintética llamada PEG que expulsará el agua de la misma y que hará que se solidifique, proceso que durará unos tres años.
Fuente: abc.es


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