Albert Speer sigue siendo para mucha gente "el arquitecto de Hitler" y el ambicioso autor del mastodóntico proyecto Germania, la faraónica remodelación de la ciudad de Berlín que nunca pudo realizarse. Ésta es, sin embargo, una percepción errónea, alimentada por el propio Speer, quien, tras ser condenado a 20 años de cárcel en los Juicios de Nuremberg, dedicó el resto de su vida a cultivar la imagen de idealista engañado por los nazis.
Pero en Alemania, años de investigaciones concluyeron que el arquitecto fue un nazi arribista, y que estaba al tanto de los planes de exterminio de los judíos. Justo lo que él había negado durante toda su vida.
El lado oscuro del poder
Speer procedía de una familia de la burguesía de Mannheim, donde nació en 1905. Se entusiasmó con Hitler tras asistir a un discurso en el parque berlinés de Hasenheide y, en 1933, el Führer le confió el diseño de las construcciones del Reich.
Después, en 1937, Hitler le nombró "inspector general de construcciones" y le encargó el proyecto Germania, una especie de "capital del mundo", con avenidas monumentales y un "gran pabellón" con una cúpula de
Después, en 1943, el Führer nombró a Speer ministro de Armamento. El arquitecto de Mannheim fue responsable de suministrar el material de construcción para los campos. Además, dos empleados le soplaron qué estaba pensado en Auschwitz y asistió en Poznan (Polonia) a un discurso en el que Himmler habló abiertamente del exterminio judío.
Pero no sólo eso. A Speer se le considera también responsable de la destrucción de su propio país. Estando la guerra perdida, Hitler dio la famosa orden de Nerón, es decir, destruir por completo Alemania y los territorios occidentales ocupados. Speer asegura que se opuso a cumplirla, y la negativa animó al dictador a continuar luchando inútilmente. Una decisión que, pese a todo, costó millones de vidas y la destrucción completa de ciudades alemanas por las bombas aliadas.
‘Germania', de capital mundial a sueño irrealizable
Mañana se inaugura en Berlín la exposición ‘El mito de Germania. Huellas y sombras de la capital imperial', que recrea los planes de Hitler y Speer para Berlín. Además de la citada cúpula gigante, el proyecto incluía un arco de triunfo para una victoria que nunca llegó. En cualquier caso, con el paso de los años, la figura de Speer se ha reajustado en Alemania. Gracias a documentales y series de televisión, su victimista imagen de arquitecto idealista ha ido palideciendo en los últimos años ante su responsabilidad en la máquina de matar puesta en funcionamiento por los nazis.
Fuente: Publico.es


Lo vi ayer en Cuatro. Bueno, más bien lo escuché, porque me pilló haciendo la cena. Las maquetas son alucinantes. Como persona, la verdad es que Speer dejaba mucho que desear pero no se puede negar la calidad de sus diseños (un poco grandes pero bonitos al fin y al cabo). Me impactó muchísimo ver esas construcciones tan grandes y lo pequeña que quedaba la maqueta de la puerta de Brandenburgo al lado de esas moles. También me sobrecogieron las medidas de ese tremendo arco del triunfo que pensaban construir.
un saludito
De lo poco que he leido sobre Speer siempre me ha llamado la atención esa actitud de "pasaba por allï, pero yo no sabía nada"; no resultaba muy creíble que por su cercanía con el dictador desconociera la "solución final". Otro tanto vale para Leni Riefensthal, seguramente con menos acceso a la figura de Hitler, pero tan dentro del engranaje de propaganda que dificilmente podía ignorar lo que sucedía con los judíos.
Debe ser curiosa esa exposición de Berlín, me quedo con las ganas de verla.
Besos.
Hola^^
Pues yo no lo había visto pero de todas formas me sorprende mucho.
Un saludo.
PD: Pasate por mi blog.
Saludos !
Unos diseños grandiosos... lástima que estuviese al servicio del bando equivocado...
Ciao !
buen comienzo de semana. un abrazo amigo
yo no conocia nada de speer, la verdad, aunque algo si sabia de las ansias arquitectonicas....seria interesante poder ver esa exposicion, tocaya