Según una antigua leyenda nahua, la Tierra fue creada cuando los dioses bajaron del cielo a Tlaltecuhtlil, deidad descrita en los documentos antiguos como masculina o femenina, cuyos codos y rodillas estaban llenos de bocas, ojos y garras con las que atacaba y mordía salvajemente.

Los dioses, transformados en serpientes, la jalaron de manos y pies hasta partir su cuerpo; uno la asió del pie derecho y la mano izquierda, y el otro de las otras extremidades. Con una parte formaron la Tierra, por encima del agua, y la otra parte la subieron al cielo.

Para compensarla de los daños, ordenaron que de ella saliesen los frutos para alimentar al hombre.

Después de que se formó la Tierra y la vegetación en medio del agua, se dice que Tlaltecuhtli lloraba algunas veces por la noche, porque deseaba comer corazones de hombres. No se quería callar en tanto no la alimentaran con corazones y tampoco quería dar frutos si no la regaban con sangre de hombres.

Alrededor del cuerpo de la deidad hay siete calaveras humanas, una de las cuales, la de mayor tamaño, ocupa el espacio central a manera de pectoral. Todas llevan la lengua de fuera y a un costado, cerca de donde se ubica el espacio de las orejas, muestran una especie de oquedad o bien una tira que recuerda los orificios en los cráneos que se colocaban en el tzompantli, lo que indica la relación entre Tierra y muerte.

La diosa viste un faldellín compuesto de plumas entretejidas y una piel de jaguar. La roca en que está hecha la escultura es gris metálico y tiene una leve tonalidad rojiza que sugiere que estuvo pintada de este color. A un costado de la cara, junto a un pendiente, se aprecian claramente restos de un pigmento rojizo y lo que parecen pequeños fragmentos blancos de estuco.

Es probable que las dos deidades representadas en la escultura se relacionen con un contexto mítico, tal vez con los pasajes en que Quetzalcóatl desciende al inframundo para hurtar los huesos con los que se crearía la nueva humanidad o con el viaje que el dios emprende al cerro de los mantenimientos para obtener el maíz.


Fuente: PDHermosillo