Es probable que nunca sepamos quién era Débora, por qué decidió registrar el horroroso trato que recibió su familia a manos de los nazis y por qué su amiga, la sobreviviente del Holocausto Lusia Schwarzwald Hornstein, no reveló durante más de 50 años la existencia de ese diario quemado.
De todos modos, ahora, y gracias al meticuloso trabajo de los directores del Museo del Holocausto de Estados Unidos, su doloroso relato de vida en el gueto judío de Varsovia es hoy un testimonio vivo de un oscuro período. Este trabajo, que transformó los fragmentos chamuscados en un documento legible, fue presentado a los científicos de
El Gueto de Varsovia fue decretado por los alemanes en octubre de 1940. Llegaron a estar confinadas allí más de 400.000 personas, con un promedio de 7.2 por habitación, mal alimentadas y expuestas a enfermedades. Luego sufrieron deportaciones masivas a campos de concentración y asesinatos.
Los 20 fragmentos, recuperados por Hornstein de la parte trasera de un radiador en el departamento bombardeado de Débora en 1945, detallan los acontecimientos ocurridos en el gueto entre enero de 1943 y mediados de 1944. Su madre intentó evitar que los gendarmes violaran a una jovencita y fue asesinada. "Como estaban borrachos querían divertirse un poco -escribió Débora en estas páginas-. Mi madre enfrentó a estos criminales. 'Déjenla en paz. ¿Qué cons ciencia tienen para querer aprovecharse de un chica tan joven?' les dijo. La respuesta fue un tiro para mi madre".
Hornstein reveló la existencia de este diario -que estaba envuelto en un periódico polaco fechado el 11 de febrero de 1945- a sus hijos, cuando estaba a punto de morir, en 1998, y les pidió que lo donaran al museo, que lo recibió finalmente en 2002. Hornstein no reveló el apellido de Débora. Cuando llegó, la mayor parte no podía leerse. Muchas de las páginas habían sido dañadas por el fuego y otras estaban pegadas. El director del museo encargó la tarea de hacer que este diario pudiera volver a leerse. Emily Jacobson intentó primero aplicar luces ultravioletas e infrarrojas sobre las páginas para volver la tinta más visible. Cuando esto no funcionaba probaba con distintos ángulos de luz con manipulación digital de las imágenes para poner al descubierto la tinta.
"Estaba encantada con este inesperado giro de los hechos y fotografié todas las páginas juntas mientras estaban mojadas", explica. Jacobson pasó luego las imágenes digitales a un traductor especializado.
El documento comienza el 4 de enero de 1943, cuando
Debora empezó entonces a buscar a su madre pero descubrió que había sido asesinada al intentar evitar la violación. El diario concluye con una descripción del funeral de su madre.
Según Hornstein, Debora escapó del gueto, pero falleció finalmente por una bomba que explotó durante el levantamiento de Varsovia en agosto de 1944.
Fuente: Clarin.com


Será imposible saber porqué la señora Schwarzwald no habló o donó antes el diario de su amiga, quizás porque para ella era un recuerdo personal, con un valor sentimental superior al valor testimonial que pudiera tener para el resto de las personas...Me dan escalofríos de leer lo que los humanos son capaces de hacer a otros humanos...
Buenas noches, Nicky.
Estas historias son terribles y no deberíamos olvidarlas nunca, pero lo peor es saber que hoy día siguen pasando en otros lugares del mundo. Un saludo.
Es terrible lo que tuvieron que vivir tantos pueblos (en especial el judio) por la locura de un hombre...pero como dice Susana, de aquello no se aprendió y hoy en día siguen pasando barbaridades, nosotros mismos somos nuestro peor enemigo, no aanzamos, creemos que si, pero en lo fundamental: en el respeto hacia el otro nada:-(
Besos
dios, pienso en la barbarie a los que muchos giraron la espalda...terrible..y aun asi, seguimos cometiendo la misma barbarie..puede que en un futuro, se conozca a Bush por cosas asi, como guantanamo y su guerra ilegal...sigue pasando en el mundo, nunca aprendemos de los errores