La pieza se encontró el pasado enero en el retablo del altar mayor de la seo. En su interior se han hallado fragmentos de paño hispanoárabes con inscripciones cúficas y huesos.

Con motivo de la apertura de la puerta del sagrario del retablo mayor de la catedral de Tudela para su uso cultural, el pasado 9 de enero apareció de forma inesperada un segundo fondo en el que se encontró un arca de madera, cubierta de placas de marfil que contiene diez envoltorios y seis fragmentos de huesos. En uno de sus frentes hay una inscripción que dice: Cofre 7 . El hallazgo es relevante teniendo en cuenta que se tienen pocos datos del sagrario del altar mayor y nunca se ha hecho referencia a su ejecución, forma y contenido, ni se ha investigado el interior. Según el canónigo fabriquero de la catedral de la capital ribera, Vicente Ilzarbe, "en primer lugar hay que señalar que el cofre se puso en el sagrario no antes de 1929 ya que el envoltorio de alguna de las piezas encontradas en su interior así nos lo indica"Esta pieza ha pasado a disposición del Museo de Tudela para su estudio e inventario y, fruto de la investigación llevada a cabo desde su hallazgo, se han dado a conocer algunos datos sobre la misma. Así, la arqueta tiene forma de cofre dividido en dos cuerpos. El inferior tiene forma de prisma y la parte superior, que está unida a él por dos bisagras pequeñas, constituye la cubierta o tapa, con forma trapezoidal. En su frente, de manera cerrada, tiene una cerraja de hierro "muy deteriorada" con una bocallave. Al parecer, la pieza se realizó en madera y se forró su interior con tela de tejido burdo muy antiguo (está pendiente de determinar la fecha). Por su parte, el exterior del cofre está casi completamente cubierto de placas de marfil y trabajos de taracea, aunque no se han conservado en su totalidad. Otros detalles que han trascendido son que el cuerpo inferior cuenta con dos franjas de marfil de 21,5 centímetros y en el centro tiene una serie de incrustaciones en rojo, verde, negro y blanco, de formas cuadradas dispuestas en uno de sus vértices. Según los expertos, "destaca, en su interior, la decoración geométrica de marfil con estrella central de ocho puntas".


Textos y huesos

Al abrir el cofre, sus descubridores encontraron, pegado a la parte interior de la cubierta, un papel pegado y enmarcado en el que se puede leer un texto en tinta sepia con letra de finales del siglo XVIII cuya identidad, según ha trascendido, parece de Juan Antonio Fernández o de Ruiz de Conejares. El texto dice "Cofre 7. Entre muchas reliquias que se hallan en este cofre hay dos con rótulo. La una dice: Ubi dormierant Apostoli. Y la otra S.Valenti. Su auténtica etá en el archivo caj 5/letra num.1 " . Lo más llamativo del misterioso hallazgo es que en su interior se encontraron 10 envoltorios de diferente forma y tamaño, y 6 fragmentos de hueso. Los envoltorios son de papel y dentro de ellos hay otro de tela de raso rojo que envuelve pequeños saquetes o paños pequeños hispanoárabes. Estos últimos fueron definidos por Ilzarbe como "espectaculares, con inscripciones cúficas (de origen hispanoárabe) bordadas". Junto a estos envoltorios se encontró su correspondiente inscripción, en papel o pergamino. Concretamente, en uno de ellos se puede leer: De túnica habiti Sancti francisci cum qua obiit . En otro aparece el nombre Sacti Valenti . Finalmente, en todos ellos hay restos de huesos y reliquias de santos. Tras el descubrimiento, que fue dado a conocer ayer por el canónigo fabriquero de la catedral, se anunció que "se sigue investigando desde el Museo de Tudela este hallazgo tan importante para la historia de nuestra catedral".


Un pequeño tesoro que nadie veía.

El retablo mayor de la catedral de Tudela, consagrado en 1494, es el mayor de estilo gótico de Navarra. En 1766 los maestros escultores José Ortiz (mayor y menor) reciben del Cabildo un plazo de 80 ducados por la hechura del tabernáculo, sagrario, frontal y cornucopias de dicho altar (costó en total 522 ducados). Poco se sabe de este habitáculo, sólo que en noviembre de 2000, cuando se inició el desmontaje del retablo para su restauración, nadie hizo referencia al sagrario. Se piensa que seguramente se desmontó, se trató, se restauró el exterior y se volvió a colocar en su sitio, sin analizar su interior. Pese a que se desmontaron los elementos del anverso del retablo, las polveras o guardapolvos... nadie cayó en la cuenta de que el sagrario guardaba un interesante tesoro en su interior. En el siglo XX, durante muchos años, estuvo expuesto una especie de pequeño altar con varios aparadores que, según los entendidos, servía probablemente para conservar las arquetas con reliquias. De ésas, la encontrada el pasado mes de enero sería la enigmática número 7. La historia del hallazgo concluirá con los resultados de las investigaciones del Museo de Tudela

Fuente: noticiasdenavarra.com