Situados en Maragatería, son similares a los famosos laberintos y coviñas de la costa de Galicia. Se trata del primer testimonio de la cultura megalítica hallado hasta la fecha en la provincia.
De confirmarlo los expertos, León acabaría de entrar en el ámbito de la cultura megalítica atlántica con un extraordinario descubrimiento efectuado en la comarca de Maragatería: un conjunto de grandes rocas en las que aparecen los llamados petroglifos , es decir, representaciones gráficas grabadas en la misma piedra. Son laberintos, cavidades redondas o cazoletas y otros símbolos muy similares a los ya famosos de la costa de Galicia y que datan del Neolítico, de hace aproximadamente 6.000 años.

Su descubridor, el astorgano aficionado a la arqueología Juan Carlos Campos -muy buen conocedor de la zona- relata el momento del hallazgo: «No podía creerlo. Allí había una piedra con más de setenta cazoletas, algunas estaban en el centro de composiciones geométricas, y una de ellas, claramente un laberinto, con un símbolo cruciforme».


Los petroglifos suelen estar asociados a dólmenes y otros grandes monumentos megalíticos ubicados sobre enterramientos, por lo que este conjunto maragato habría formado parte de uno de ellos, quizá desaparecido por completo u oculto ahora bajo tierra.
Uno de los más prestigiosos especialistas en petroglifos, Antonio de la Peña, ha comentado sobre este descubrimiento: «Si es de verdad lo que parece, resultaría que, aparte de un sensacional descubrimiento que merece miles de felicitaciones, obligaría a matizar en buena medida algunos temas petrogliferos galaicos». Y es que hasta la fecha se desconocía la presencia de megalitismo en la provincia, pese a que la región leonesa se encuadra dentro del ámbito atlántico en el que éste se desarrolló. Así, además de los conocidos petroglifos gallegos (Santa Tecla, Campo Lameiro, etc.), se han encontrado representaciones similares en Portugal, Asturias, Cantabria y Extremadura.

¿Como Stonehenge o Carnac?

Pero el alcance de los petroglifos leoneses podría ser mayor, y ya se han definido teorías que hablan de un conjunto megalítico comparable a los de Stonehenge o Carnac. Así, el investigador leonés Antonio García quiere desarrollarlas, en breve, en revistas especializadas. Según él, «a raíz del hallazgo de estos petroglifos, nuevas investigaciones han arrojado descubrimientos que podrían hacer pensar en la existencia de un gran complejo megalítico prehistórico». «La importancia de los restos está por determinar, pero las hipótesis barajadas llevan a pensar en un destacado lugar de culto en el que se realizarían ceremonias relacionadas con ritos cósmicos, estacionales o funerarios similares a los de otros santuarios prehistóricos conocidos en todo el mundo», argumenta.

«Dos petroglifos de forma triangular -describe- presentan en su cara superior diversos motivos grabados en la piedra: uno de ellos, orientado hacia el amanecer, muestra alrededor de 70 cazoletas entremezcladas con círculos concéntricos, laberintos, espirales, serpientes, cruces y lo que parece ser un ojo o una vulva; el otro, de menor tamaño, está inclinado hacia el ocaso y no tiene perforaciones, sólo laberintos y otros dibujos menos marcados». «Es un sensacional descubrimiento que nos obligará a matizar algunos planteamientos»

La vista aérea de los petroglifos apoya la teoría del «santuario»

Los petroglifos maragatos recién descubiertos darán mucho que hablar, éste parece ser tan sólo al comienzo de muchos debates y, quizá, de muchas sorpresas. Primero fue el hallazgo de dos grandes piedras grabadas con diversos símbolos, laberintos y cazoletas u oquedades, muy antiguos, que datarían de entre hace 6.000 a 5.000 años, y que jamás se habían visto antes en León aunque son relativamente frecuentes (y muy visitados) en la costa gallega y portuguesa. Después, la atención se posó -tal y como informó en este periódico el profesor leonés Antonio García- en un conjunto de grandes rocas ubicado a unos 200 metros de los petroglifos, que presentan curiosidades como una roca completamente hueca -recuerda a una bóveda-, con una abertura, que podría haber servido para cubrir un enterramiento. Ahora, tal y como informa García, la imagen de satélite de la zona revela que, tanto los petroglifos como el conjunto rocoso estarían situados dentro de un «recinto de forma rectangular de unos 250 metros de largo y 100 metros de ancho, rematado en el extremo norte por un semicírculo débilmente perfilado y con una orientación noreste-suroeste, abierto hacia el monte Teleno. El perímetro de este recinto está delimitado por una serie de quince puntos visibles desde el aire que hacen pensar en referencias de tipo cósmico o religioso. Así, el complejo megalítico sería el altar que presidiría todo el santuario, al estar situado en el eje donde comienza el semicírculo que remata el contorno del recinto sagrado por el norte; mientras que el extremo sur estaría cerrado por un escalón marcado por un afloramiento de roca sobre el que están los petroglifos, que podrían constituir una especie de altares para ofrendas», recuerda García. Pero esto desde el espacio. En el terreno, los puntos son muy difíciles de ver y aún no se sabe con certeza a qué corresponden.

Fuente: Diariodeleon.es