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“Era muy tarde, la noche había descendido hasta apropiarse de todos los rincones. La humedad y la niebla dificultaban la vigilancia del recinto. Uno de los soldados vigilaba desde su garita. De pronto un ruido de cadenas despertó su curiosidad, aunque un impropio nerviosismo se apoderó de su pecho. El soldado afinó la vista y de pronto pudo distinguir, entre la gasa nocturna, una figura vestida de blanco que se dirigía hacia él, una figura con tocado pero sin cabeza. Inmediatamente, tras pedirle varias veces que se identificara y en vista de que no seguía sus indicaciones, el soldado la atravesó con la bayoneta, pero únicamente consiguió recibir un estallido acompañado de un destello que le dejaría sin sentido.

Así lo encontraron otros compañeros y de esta forma fue acusado de negligencia por dormirse en su guardia y juzgado ante un tribunal militar. Nadie creyó la historia del pobre infeliz, hasta que un oficial y varios soldados admitieron ver el “espectro” la misma noche.”


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Esta historia bien podría tratarse de un ensayo de terror, pero realmente forma parte de uno de los lugares más significativos de Londres, la Torre de Londres. Este hecho tuvo lugar en 1864 y la aparición, según los protagonistas, era el fantasma de Ana Bolena, segunda esposa de Enrique VIII que fue decapitada en la Torre de Londres después de haber sido declarada culpable de adulterio e incesto. La sombra perpetua de la que fue reina de Inglaterra tenía predilección por aparecer debajo de la ventana de la habitación donde pasó su última noche en el reino de los vivos.

La Torre de Londres a lo largo de sus 900 años de historia, ha ido añadiendo a su estructura original multitud de Torres a partir de la llamada “Torre Blanca”, edificada por Guillermo I el Conquistador en el siglo XI, al que le sedujo la idea de construir una fortaleza encima de las ruinas de la ciudad romana de Londinum Augusta que al poco tiempo sería sustituida por el edificio que serviría de fortaleza y residencia de la realeza, esta vez sería utilizada la piedra (piedra caliza de Caen y arenisca de Kent). Se utilizó de residencia real desde el siglo 13 hasta la época isabelina.

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Poco a poco la Torre fue creciendo, pasaron los años y a su historia se sumaron la cantidad de monarcas que ella habitaron así como las ejecuciones y asesinatos que inevitablemente darían lugar a leyendas de fantasmas y apariciones, los cuales se negaban a abandonar este mundo y a rondar eternamente por las estancias y jardines del que había sido su último hogar. También desapariciones, encierros e incluso morada de animales exóticos, nada a escapado a las funciones de tan interesante y a la vez nefasto lugar.

Lo más curioso tal vez sea que, en la Torre Blanca no se tiene constancia de ninguna aparición y se cuenta que al ser construida se hizo un sacrificio de un animal para así alejar las malas vibraciones, se cuenta que en el siglo XIX en uno de los muros maestros se encontró el cadáver de un gato.

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En un lugar como este no es extraño que siempre podamos ver algún cuervo, ave que está conectada inevitablemente al edificio pues hay una leyenda que dice que “EL DÍA QUE EN LA TORRE DE LONDRES NO HAYAN CUERVOS, SE VENDRÁ ABAJO LA MONARQUÍA INGLESA”, y para evitar sustos los guardianes o Beesfeater se encargan del cuidado de estas aves y de que en ningún momento falten.


Firmado: Mónica Marrero MDSS