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Categoría: HISTORIAS MISTERIOSAS

¡¡¡Arqueología!!! Descubren que Nefertiti no era la madre de Tutankamón

La identidad de la madre del faraón niño Tutankamón, que gobernó Egipto entre 1361 y 1352 a.C, continúa siendo un misterio, tras haber descartado que Nefertiti fuera su madre, anunció hoy en El Cairo el arqueólogo egipcio Zahi Hawas.

"La madre del rey Tutankamón es hija de Amenhotep III, y por eso no puede ser Nefertiti. Tenemos que descubrir el nombre de la madre de Tutankamón", dijo Hawas en una rueda de prensa en el Museo Egipcio.

Sentado frente a tres momias que han sido objeto de pruebas de ADN en los últimos dos años, Hawas explicó algunos de los secretos sobre la familia del faraón joven, que murió a los 19 años, y que ya fueron desvelados ayer en un artículo publicado en la revista científica JAMA.

Los expertos que hicieron un estudio genético de la momia de Tutankamón y de varios de sus familiares, llegaron a la conclusión de que con toda probabilidad su padre fue el rey Akenatón, cuya esposa principal fue Nefertiti.

Pero según los análisis de ADN realizados a la momia del joven gobernante egipcio, Tutankamón tiene que ser el descendiente de una de las cinco hijas que Amenhotep III tuvo con la reina Tiye, por lo que Nefertiti, que no era hija de Amenhotep, no puede ser su progenitora.

El también secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades aseguró que Tutankamón, cuya tumba fue descubierta en 1922 por Howard Carter en Luxor, no fue asesinado, tal y como suponían algunos arqueólogos.

Para Hawas el joven faraón sufría de malaria, no podía caminar por problemas óseos y se cayó justo antes de morir. Causas que, según el arqueólogo, contribuyeron a su muerte.

"Ahora revelamos al mundo desde aquí, El Cairo, cómo murió Tutankamón", añadió Hawas, quien señaló que la revista científica JAMA publicó en su última edición los resultados de las pruebas de los laboratorios egipcios después de confirmarlos.

Fuente: EFE

¡¡¡Historia Misteriosa!!! La Misteriosa pasajera del Titanic

Todos conocemos la historia del Titanic, ese ostentoso barco que emprendió su viaje inaugural ajeno al descenlace  por el que la historia lo recordaría.

Pero indagemos un poco más en la inagotable lista de pasajeros de este innovador transporte marítimo en su época. Dentro de este inmenso trasantlántico viajaba una misteriosa pasajera. Una que quiso el destino que fuera acomodada en una habitación cercana a la sala de mando, donde el capitán Smith dirigía el Titanic. Hablamos de una momia que fue testigo mudo de varias catástrofes.

La momia pertenecía a Lord Canterville, ¡quién sabe por qué la embarcó rumbo a New York! Tal vez porque la moda del momento de la alta sociedad británica era absorver su horas "muertas" desenvolviendo las momias que caían en sus manos, convirtiendo las lujosas veladas en un juego macabro. Y esos entretenimientos pudieron dar el salto hacia el nuevo mundo.

Lo que si sabemos es que muchos supervivientes del trasantlántico apuntaron las reacciones confusas y poco comunes en el capitán Smith y algunos de sus oficiales. Eso lleva a pensar en la creencia de una maldición por parte de la pasajera más longeva de ese fatídico viaje.

Pero, ¿qué se sabe sobre ella? Fue descubierta en la excavaciones realizadas en Tell El Amarna e identificada como una sacerdotisa-pitonisa del faraón Akenatón "el faraón hereje" Muchos hablan de que en uno de sus amuletos una inscripción advertía: "Despierta del sueño en que te hayas sumido.Tus profundos ojos jamás serán vencidos por aquello que interrumpan tu sueño eterno"

Lo cierto es que en ese nefasto día, el 14 de Abril de 1912, de los supervivientes que se computaron la "vieja" pitonisa se encontraba entre ellos. Su salvación se debió a la reacción del anticuario que la embarcó en uno de los botes salvavidas.

Una vez en tierra quiso el destino, ¿o tal vez Atón?, que embarcara de regreso para su devolución en el "Empress of Ireland", uno de los llamados barcos gemelos del Titanic. Con tal mala suerte que este también se hundió. De nuevo a salvo, la embarcaron por tercera vez en el Lusitania, barco que fue bombardeado por los alemanes en 1915 provocando la pérdida definitiva de nuestra protagonista y desencadenando la participación de EEUU en "La Gran Guerra".

Texto: Mónica Marrero

¡¡¡Historia Misteriosa!!! El misterio de la mujer barbuda

Julia Pastrana fue una estrella del circo de su tiempo. Hirsuta y de rasgos simiescos, esta mexicana es la primera 'mujer barbuda' de la que se tiene conocimiento. Lo que los médicos definieron entonces como el fruto de una relación antinatural entre un humano y un gorila, desde hoy se sabe que es el resultado de una alteración localizada en el cromosoma 17. La revista 'American Journal of Human Genetics’ recoge las claves genéticas de este síndrome.

Una especie distinta, la indescriptible, el eslabón perdido... Así describían los cronistas de la época, allá por mediados del siglo XIX a esta mujer de origen mexicano cuyo rostro completamente cubierto de pelo, de gruesos labios y encías prominentes recorrió América y Europa. Rechazada la hipótesis de su origen interespecífico, el síndrome de la hipertricosis terminal generalizada congénita (HTGC) ha permanecido durante décadas en el cajón de sastre de los fenotipos mendelianos.

"A pesar de que desde hace mucho tiempo se cree que la mayor parte de las personas con HTGC tienen algún tipo de defecto genético, las mutaciones específicas que subyacen a este síndrome, con o sin hiperplasia gingival [rasgo común aunque no imprescindible], no se han descubierto hasta ahora", ha explicado Xue Zhang, de la Academia China de Ciencias Médicas, autor principal de este estudio.

Un extraño trastorno

La dificultad principal para estudiar esta enfermedad es que es extremadamente rara. Pero Zhang y sus colegas lograron localizar a tres familias de la etnia Han que presentaban una herencia autosómica dominante de la hipertricosis terminal generalizada. En total, 16 individuos estaban afectados. Además, localizaron a un varón de 31 años que presentaba el mismo trastorno aunque en su caso apareció de forma espontánea.

Todos presentaban un crecimiento excesivo del vello, sobre todo en extremidades y espalda, rasgos faciales toscos, nariz chata y ancha, orejas grandes y peludas y labios gruesos. En el caso del joven, su cuerpo estaba cubierto de pelo en un 96% y tenía una cabeza desproporcionadamente grande. Ninguno presentaba afectación gingival.

Después, examinaron su ADN (análisis amplio del genoma) en busca de alteraciones genéticas comunes a los miembros afectos y detectaron una anomalía en el cromosoma 17. Allí, en la región 17q24.2-24-3, los individuos que padecían este trastorno tenían microdeleciones, es decir, les faltaban pequeños fragmentos de ADN. En cambio, el varón de 31 años que desarrolló la HTGC de forma espontánea tenía duplicaciones en esa misma zona del cromosoma.

Estas mutaciones, llamadas variaciones en el número de copias, "pueden alterar la cantidad de un gen, interrumpir un segmento codificante o modificar la expresión de otros genes situados en otras regiones del ADN", explican los autores.

En este caso, en la zona afectada por esta mutación (17q24.2-24-3) hay tres genes involucrados en el mantenimiento de la homeostasis de los lípidos y uno implicado en la vía de las MAPkinasas, que es el "principal candidato" como causante de este trastorno. Existen, como apuntan los autores, otros síndromes cuya causa genética reside en la mutación de componentes de la vía RAS-MAPK.

Fuente: El Mundo // CRISTINA DE MARTOS

¡¡¡Historia Misteriosa!!! Otra teoría sobre Jack el Destripador: esta vez invento de la prensa

La última teoría sobre la identidad de Jack el Destripador, el asesino en serie que al menos mató a cinco prostitutas en el este de Londres en 1888, es que no hubo tal identidad, sino que fue un invento de la prensa.

El historiador Andrew Cook ha investigado en el último año los testimonios de expertos que intervinieron en el caso, varios de los cuales insistieron en que las muertes habían sido obra de distintas personas. En su libro “Jack the Ripper: Case Closed”, Cook apunta al diario “Star” como el gran responsible de la teoía del asesino en serie.

Ese diario acababa de salir a la calle cuando se produjo el primero de los asesinatos, el de Mary Nichols, el 31 de agosto de 1888. Aprovechando la tendencia de la gente a imaginar un único y perverso asesino, en el medio degradado del East End londinense, el “Star” insistió en vincular todos los crímenes, de forma que en poco tiempo llegó a vender 232.000 ejemplares.

Cuando el principal sospechoso al que acusaba el periódico fue puesto en libertad, las ventas cayeron en picado, así que el “Star” puso en marcha otra estratagema, según Cook: la fabricación de una carta en la que alguien que firmaba como Jack el Destripador se atribuía los asesinatos. Cook asegura que un experto en grafología de la época consideró que el autor de la carta era Frederick Best, un periodista del “Star”.

Pero estas conclusiones no acabarán como el mito. A lo largo de todo un siglo de especulaciones se han llegado a apuntar hasta 175 posibles sospechosos. Al margen de complicadas versiones, como la que apunta a un personaje relacionado con la Familia Real, la que cuenta con mayor fuerza es la que señala al judío polaco Aaron Kosminski. La Policía habría dado con él, pero debido a la falta de pruebas sólidas y a su estado de enfermedad mental no lo llevó a juicio; moriría después en un manicomio. También pudo haber sido otra persona, que tras los crímenes desapareció del mapa, bien porque se suicidó o, algo más probable, porque fue detenido por otro delito y acabó tragado en el sistema carcelario o en un hospital.

Fuente: ABC

¡¡¡Historia Misteriosa!!! ¿Qué día murió exactamente Jesucristo?

El debate histórico acerca del día exacto en el que Jesucristo fue crucificado en el monte Gólgota sigue lleno de incógnitas y contradicciones surgidas de entre los documentos históricos, los evangelios, la astronomía y la tradición.

A falta de una prueba aclaratoria, para llegar a una conclusión fiable hay que crear un complejo puzzle de pistas: "Coger el escalpelo de la crítica" frente al contenido de los evangelios y descifrar con un gran "temor reverencial" y "dolor de cabeza teológico" qué hay de histórico y de propagandístico en ellos.

Así explica a Efe la labor que lleva 20 años desempeñando el catedrático de Filología Griega de la Complutense y especialista en Lengua y Literatura del Cristianismo Primitivo, Antonio Piñero, autor del libro "La verdadera Historia de la Pasión".

Con esta investigación, se derriban algunos iconos: el primero de ellos, el de la edad del Mesías de la Cristiandad en el momento de su muerte.

"Históricamente no se puede mantener que Jesús muriera con 33 años", explica a Efe en una entrevista Ramón Teja Casuso, Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria y profesor "honoris causa" de la Universidad de Bolonia.

"Cada pueblo parte de su hecho más importante para medir el tiempo. Y Dionisio el Exiguo, el monje y matemático que estableció en el siglo VI cuál era el año en que nació Jesús -el "Anno Domini"-, se equivocó", asegura Teja.

Así, posteriores investigaciones históricas han demostrado que Herodes el Grande, el que fuera rey de Judea durante el nacimiento de Cristo y responsable de la persecución y matanza de todo niño menor de dos años, murió en realidad en el año 4 a.C, por lo que Jesús habría sido alumbrado en el año 5 o el 6 a.C, paradójicamente.

Este matiz, que no tendría por qué contradecir el hecho de que Jesús muriera a la edad de 33 años, sí se enfrenta al también hecho histórico de que Poncio Pilato, el perfecto en Judea que se "lavó las manos" antes de decidir si se ejecutaría a Cristo o a Barrabás, "ocupó este cargo desde el año 29 al 37 d.C.", afirma Teja, lo que implica que Jesús murió con una edad entre 34 y 42 años.

¿De dónde viene, entonces, la idea de que Cristo murió a los 33? Los evangelios nunca afirman tal cosa, pero Lucas, en el capítulo 3, sí dice que la vida pública de Jesús empezó cuando tenía alrededor de treinta años.

El de Juan, por su parte, plasma hasta tres Pascuas en las que Jesús acude a Jerusalén (curiosamente, Marcos, Mateo y Lucas sólo hablan de una), lo que fundamenta la creencia popular cristiana de que fueran 33 los años de vida de su Mesías.

Para acercarse más a una fecha exacta Antonio Piñero considera que hay que hacer una investigación astronómica.

"Murió un viernes con luna llena en Pascua, por lo que hay que saber qué 15 de Nisán (el primer mes del calendario hebreo) que es cuando se celebra la Pascua judía, reunía esas condiciones" entre los años citados.

"El resultado es que hay dos opciones: el 7 de abril del año 30, según lo cual Cristo habría muerto con 36 años, y el 3 de abril del 33, que Cristo tendría 39", asegura.

Piñero considera más factible el 7 de abril del año 33 como fecha de su muerte, y encuentra la explicación en Pablo de Tarso, también conocido como San Pablo apóstol y una de las fuentes más fidedignas de la doctrina católica a través de las Epístolas Paulinas.

"El descubrimiento de una inscripción que demuestra que el prefecto de Galión que juzgó a Pablo en Corinto, capital de Akayas, estuvo allí en esa ciudad entre junio del 51 y junio del 52", según Piñero.

Esto hace que, si tomamos el año 33 como el de la muerte de Cristo, el cálculo sea muy ajustado", explica el catedrático, teniendo en cuenta que Pablo pasó tras la muerte de Jesús 3 años de meditación y, luego, 15 días en Jerusalén y 14 años predicando.

¿Murió entonces Jesús el 7 de abril del año 30? Piñeiro todavía expone una salvedad "Es mi opinión, pero creo que es más probable que Jesús fuera crucificado el jueves, por la sencilla razón de que si fue crucificado a las 3 de la tarde del viernes, habría muerto ya caída la tarde. Eso para los judíos es el nuevo día, es decir, sábado (Shabbat), día de descanso", argumenta Piñero.

"La crucifixión en día de descanso habría sido una profanación monumental. Es más posible que no fuera crucificado el viernes sino el jueves. Es decir, no el 7 sino el 6 de abril del año 30 d.C.", concluye.

Fuente: Ecodiario

¡¡¡Sorprendente!!! Equipo de arqueólogos resuelve un asesinato del siglo XVII


Alrededor de 1670 algo terrible ocurrió en una granja de Leavy Neck (EEUU), algo que quedó oculto durante siglos hasta que unos arqueólogos forenses descubrieron los restos de un cadáver y sus huesos denunciaron al asesino.

El misterio del joven hallado, cubierto de basura, en el sótano de esa granja, es uno de los relatos que cuenta la exposición "Escrito en los huesos: Archivos Forenses del siglo XVII en la Bahía de Chesapeake", que revela cómo fue la vida de los primeros colonos estadounidenses a través de sus esqueletos.

La muestra, recién inaugurada en el Museo de Historia Natural de Washington, expone la existencia dura, corta y repleta de peligros de quienes buscaron la tierra prometida, al otro lado del océano Atlántico.

En Jamestown, la primera colonia inglesa permanente, de las 104 personas que llegaron en 1607, sólo quedaban vivas nueve meses después 38, el resto había sido víctima mortal del hambre, las enfermedades y los ataques de los indios.

Eso no impidió la arribada masiva de nuevos colonos, como el joven de Leavy Neck, que es un ejemplo de lo que tuvieron que pasar muchos de ellos.

ANALISIS DEL ESQUELETO
Su cadáver, encogido en un agujero poco profundo, tenía un pedazo de vasija encima, cuyo borde desgastado y con restos de tierra indica que alguien lo usó para cavarlo, según dijo a Efe Douglas Owsley, uno de los comisarios de la exposición.

Los huesos del joven, de unos 16 años, demostraban que había realizado tareas físicas duras y sus dientes revelaban una dieta insuficiente.

Tenía varias costillas rotas y en una muñeca una fractura "defensiva", que supuestamente sufrió al protegerse de los golpes de alguien.

Además, por la composición química de los huesos, que refleja la dieta, los antropólogos pudieron establecer que llevaba en América menos de un año.

Con esas pistas Owsley y su equipo concluyeron que se trataba de un sirviente "por contrato", un joven que se comprometió a trabajar entre 4 y 7 años de sol a sol en América, a cambio de su pasaje en barco desde Europa. Más de un 70 por ciento de los colonos vinieron de ese modo.

"Esto fue una tumba clandestina, algo se les fue de las manos y llevó a su muerte y no le enterraron debajo de un árbol, no lo hicieron público", dijo Owsley.

Probablemente no se trató de un homicidio intencionado, porque los sirvientes eran una propiedad de alto valor, según el arqueólogo.

El culpable debió ser el dueño de la granja en esa época que, según los documentos históricos, vivió allí con su mujer, dos hijos y dos sirvientes.

Ni su nombre, ni el del muerto se conocen. Los huesos dicen muchas cosas, aunque la identidad es difícil de establecer a partir de un esqueleto de antes de la era del ADN.

OTROS CASOS
Prueba de ello son los restos de un joven de Jamestown, encontrado con una punta de flecha en el lugar donde estuvo su muslo.

La posible muerte a manos de los indios en realidad fue una bendición, pues ese joven sufría una infección horrible en la boca que le había corroído el hueso, le dificultaba comer y le mataba lentamente, según Karin Bruwelheide, la otra comisaria de la muestra.

También están expuestos los huesos minúsculos de un bebé de unos 5 meses que murió por falta de vitamina D, es decir, de luz del sol.

Por la presión sobre los huesos, los arqueólogos creen que sus padres le mantuvieron enrollado con paños para que no pasara frío, lo que impidió que recibiera la luz.

Una constante en la exposición son las dentaduras horribles, por el paso de la dieta europea basada en trigo a otra en maíz, más proclive a las caries.

Empeoró las cosas el hábito generalizado de fumar tabaco, demostrado hasta en niños de 10 años, pues la arcilla de las pipas disolvía literalmente el esmalte de los dientes y dejaba agujeros.

Otro hábito letal fue el uso del plomo, que es un veneno. En la muestra hay balas que los arqueólogos creen que los soldados llevaban en la boca, así como un escalofriante biberón de plomo.

Para el colombiano Cristián Samper, el director del Museo, un descubrimiento sorprendente fue encontrar a esclavos enterrados junto a los colonos.

"Las relaciones sociales entre estos grupos eran diferentes. No eran tan jerárquicas. Estamos reinterpretando la historia", dijo a Efe Samper.

Revelaciones como ésta ilustran la vida de personas comunes que nunca entraron en las crónicas heroicas de la colonización, incluido el sufrimiento de un joven sirviente que murió en el olvido.

Fuente: La Tercera

Continúa vivo el misterio en torno a Edgar Allan Poe en su 200 cumpleaños


El lunes por la noche, cuando millones de admiradores de Edgar Allan Poe conmemoren el 200 aniversario del nacimiento del maestro de lo macabro, un hombre cuya identidad nadie conoce dejará en la tumba del escritor, en Baltimore, una botella medio vacía de coñac y un ramo de rosas rojas.O quizá, no. Porque el misterioso visitante del bicentenario cementerio Old Western, en la esquina de las calles Fayette y Greene en la ciudad de Maryland, a quien llaman Poe Toaster, que ha incursionado en las sombras desde 1949, quizá esté ausente este año cuando el mundo entero amontone homenajes a Poe.

Nacido el 19 de enero de 1809 en Boston, Poe se quedó huérfano a temprana edad y se crió en la casa de Frances y John Allan, una familia rica de Richmond, en Virginia. Tras un breve paso por la Universidad de Virginia y otro, igualmente corto por el Ejército, Poe inició su carrera literaria a los 18 años con la publicación de Tamerlane y otros poemas.

En los veintidós años siguientes Poe destacó como poeta, crítico, periodista romántico y fue uno de los primeros escritores en Estados Unidos, pero sobre todo maestro mundial del relato corto.

El 7 de octubre de 1849, Poe murió en Baltimore, ciudad que en la que esta semana se inicia casi un año de conmemoraciones que incluyen visitas guiadas a la última residencia del escritor en el 203 de la Calle Amity, que ahora alberga un museo abierto en temporada.

Los homenajes culminarán el 10 de octubre, con una representación de su funeral, coincidiendo con el 160 aniversario de la muerte del escritor.

Las causas de su muerte nunca fueron aclaradas

Casi de acuerdo con la obra característica de Poe -que incluye cuentos de terror, relatos detectivescos, situaciones macabras y misterio, mucho misterio-, la causa de la muerte del narrador nunca se aclaró. Las especulaciones incluyen alcoholismo, congestión cerebral, abuso de drogas, cólera, fallo cardiaco, suicidio, tuberculosis y hasta hidrofobia.

La influencia de Poe, cuyas exploraciones intelectuales incluyeron asuntos como la criptografía y la cosmología, alcanzó a escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y H.P. Lovecraft, y el poeta nicaragüense Rubén Darío le dedicó un ensayo en su libro Los raros.

Los relatos de Poe se han multiplicado en adaptaciones cinematográficas, en revistas de dibujos, y en la televisión con algunos episodios de la serie española Historias para no dormir, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador.

Durante la conmemoración del 199 cumpleaños de Poe, más de 150 personas se congregaron fuera del cementerio de la Iglesia Presbiteriana Westminter, pero el desconocido Poe Toaster, como siempre durante décadas, logró escabullirse después de dejar su homenaje en la tumba. Dos años antes, en 2006, decenas de asistentes trataron de detener al escurridizo Toaster.

Esta semana, por 4 dólares, los visitantes de la casa de ladrillo y persianas verdes donde Poe vivió un par de años podrán ver el sitio en el que el escritor se enamoró de su prima, Virginia Clemn, que tenía 13 años el día de la boda. Es también la casa en la que Poe escribió Berenice y Relatos del Club Folio.

El museo también programa exhibiciones acerca de su vida, expone ilustraciones de Gustave Doré para El cuervo, y muestra el escritorio portátil que Poe usó durante sus viajes. Tras la visita a la casa de Poe, su admiradores pueden irse hasta la Taberna Annabele Lee, así bautizada en recuerdo del último poema del autor. En el interior, entre paredes cubiertas con poemas de Poe, se puede beber cerveza Raven.

Fuente: El Confidencial

¡¡¡Secretos Antigüos!!! Un enigma tallado en la piedra hace 5.000 años


Este martes hará justo un año desde que el astorgano Juan Carlos Campos, un pequeño empresario aficionado a la arqueología y a la historia, se topó por casualidad con un hallazgo extraordinario en una de las laderas del mítico monte Teleno, en la Maragatería: dos enormes rocas con su superficie tallada con símbolos, laberintos, cazoletas, signos cruciformes, espirales... cuya antigüedad podría remontarse unos 4.000 o 5.000 años atrás en el tiempo. Estos petroglifos son muy parecidos a los existentes en zonas de la costa atlántica y de Galicia, aunque hasta ahora nunca se habían encontrado en un lugar tan tierra adentro como la Maragatería leonesa.

Desde el principio Juan Carlos Campos, absolutamente emocionado, fue consciente de que aquello era un tesoro y un descubrimiento fuera de lo común, capaz de arrojar nuevas luces sobre nuestros ancestros neolíticos, por lo que no quiso facilitar la ubicación del lugar donde localizó las piedras, con el fin de preservarlas hasta que fueran examinadas por expertos.

Así cuenta el propio Campos cómo dio con los petroglifos: "Mientras realizaba una de mis excursiones por el monte, había encontrado varias hendiduras en forma de cuña en las rocas, como las usadas por los canteros, pero cuando descubrí una pequeña hendidura circular, una cazoleta ('coviña', en gallego) empecé a albergar esperanzas de encontrar más cosas interesantes".

Se alejó de la zona, buscando en cada roca, y de repente, cuando estaba a punto de darse media vuelta, observó una enorme piedra tumbada en el suelo, como una mesa. "Lo que me llamó la atención es que de lejos parecía un meteorito, como si tuviera la viruela. Me acerqué y... ¡No podía creerlo!. Aquella piedra tenía más de setenta cazoletas, algunas estaban en el centro de composiciones geométricas y una de ellas, claramente un laberinto, tenía al lado un símbolo cruciforme".

Al día siguiente, Campos regresó a la zona al atardecer. "Quería fotografiar las rocas con esa luz , esperaba más contraste y más definición. Y acerté. Los petroglifos parecían brillar. Incluso me pareció apreciar la figura de un ciervo entre cazoletas y laberintos".

Juan Carlos Campos comenzó a divulgar su hallazgo a través de internet, para lo cual abrió un blog: tierradeamacos.blogspot.com. Y a partir de ahí la noticia corrió como la pólvora, despertando el interés de investigadores nacionales e internacionales, como el profesor gallego José Luis Galovart, o como Antonio de la Peña, todo un experto en arte rupestre y petroglifos de la costa Atlántica. O como la revista de Gales 'Caerdroia' (palabra que en gaélico significa 'laberinto'), especializada en estos temas.

Los petroglifos se encuentran localizados en el término municipal de Lucillo, entre esta población y Filiel, en una de las laderas del monte Teleno que dan a la parte de Maragatería, junto a una peña simbólica que divide la zona de pastos. "Los pastores de estos pueblos sí recuerdan haberse sentado en estas enigmáticas piedras", señala Campos.


Sin protección

Unos meses después de que trascendiera el descubrimiento, y después de que un grupo de expertos visitara la zona, la Junta de Castilla y León suscribió un acuerdo con la Universidad de León con el objetivo de llevar a cabo un estudio científico y, según fueran los resultados, poner en marcha una actuación permanente de conservación.

El estudio se encargó a un investigador de prestigio, Federico Bernaldo de Quirós, catedrático de Prehistoria de la ULE. No obstante, este catedrático ya advirtió hace unos meses que el trabajo será más complicado de lo que parece: "Hay que hacer estudios previos, ver cómo esta la piedra, condiciones de la misma... Y todo esto, además, depende del tiempo. No está fácil; habrá que ir por la noche para iluminar sin problemas, habrá que trabajar en función de la climatología...".

Hasta el momento, Bernaldo de Quirós no ha querido arriesgar hipótesis sobre la época prehistórica en la que se pudieron labrar estos dibujos en la piedra, aunque en su día ya avanzó que "tal vez sean de la Edad del Bronce", es decir, hace 4.000 ó 5.000 años. "Esto supondría que son más antiguos incluso que los aparecidos en zonas de Irlanda e Inglaterra", apunta Campos.

En todo caso, el catedrático ha insistido en que "habrá que mirarlo todo bien, investigar y contrastar con otros lugares". Lo que sí ha reconocido es que estos restos son "muy valiosos" y "por eso precisamente requieren un estudio sumamente cuidadoso".

Pero el tiempo pasa, y el estudio de Bernaldo de Quirós ha tenido que ser pospuesto hasta la primavera, en espera de que mejoren las condiciones meteorológicas de frío y nieve. Lo grave, sin embargo, es que ninguna institución (ni la Junta, ni los ayuntamientos de la zona) ha protegido los petroglifos de ninguna manera, algo que preocupa mucho a su descubridor, que pide paciencia a los curiosos: "El estudio está en buenas manos, pero es necesario esperar a que se termine y se protejan los petroglifos, y a partir de ahí, disfrutarlos".

Y es que, si bien Campos ha intentado no desvelar dónde está el lugar más que a estudiosos y gente de confianza, el asunto ha trascendido demasiado y en algunas casas rurales de la zona hasta se organizan excursiones por la 'ruta de los petroglifos', "con lo cual temo por ellos, porque ya se ha producido algún daño grave", advierte preocupado.

En concreto, las piedras ya han sufrido una agresión que Juan Carlos Campos atribuye a que "alguna persona, quizá por ignorancia o para intentar ver mejor los dibujos, ha 'repasado' los surcos de varias figuras con una piedra afilada, quitando el musgo y rayando varios grabados, uno de ellos un laberinto".

Y, así, el propio Campos ha colocado un pequeño cartel suplicando a los visitantes que "por favor" no toquen los petroglifos, ya que sus sucesivas peticiones de protección ante las instituciones correspondientes no han dado resultado, "y todo esto es demasiado precioso como para arriesgarse a que la gente lo destroce".

Únicamente la arqueóloga municipal de Astorga, María de los Ángeles Sevillano, "sí reaccionó cuando vio los grabados rayados y ha elaborado los informes pertinentes", explica Campos en su blog, y añade: "Sé que le ha dolido tanto como a mí, porque en su primera visita se enamoró de las piedras sólo con verlas".

Este astorgano se ha ido topando con muchos otros petroglifos en la zona, y a raíz de sus hallazgos han empezado a trascender otros más. Curiosamente, sus últimos descubrimientos, que darán que hablar, son unos antiguos 'alquerques' y tableros de juego en piedras de la catedral de León.

Fuente: El Mundo