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La Coctelera

Categoría: AVENTURA Y EXPLORADORES

Howard Carter, un enigma tan grande como el de Tutankamón

En un cementerio del sur de Londres duerme el sueño eterno del arqueólogo Howard Carter, legendario descubridor de Tuntankamón, quien sigue siendo, setenta años después de su muerte, un misterio tan indescifrable como el del célebre faraón.

Un 2 de marzo pero de 1939, Carter falleció a los 64 años de un cáncer linfático y cuatro días después recibió sepultura en el camposanto de Putney Vale, radicado en la periferia londinense.

Un pequeño y apesadumbrado grupo de familiares y colaboradores acudió al cementerio el 6 de marzo para despedir a Carter, en una modesta y sombría ceremonia carente de honores oficiales.

"No fue el tipo de concurrencia que normalmente asiste a las honras fúnebres de los grandes y famosos", relata T.G.H. James, biógrafo del arqueólogo inglés, en su exhaustiva obra "Howard Carter: The Path to Tutankhamun" (1992).

No en vano, el difunto era, en palabras del obituario que le dedicó el diario "The Times", el "gran Egiptólogo".

En las mentes de aquel reducido cortejo fúnebre debió aflorar una fecha clave para Carter, el 4 de noviembre de 1922, cuando dio con los escalones que conducían al sarcófago de Tutankamón, en el Valle de Los Reyes de Luxor.

El 26 de noviembre de ese año, el arqueólogo penetró con una vela en la cámara funeraria y, preguntado por su benefactor, Lord Carnarvon, si veía algo, respondió: "Sí, veo cosas maravillosas".

Desde entonces, el mundo siente fascinación por el adolescente rey Tut, cuya muerte sigue siendo un misterio, y la leyenda sobre que lanzó una maldición a quienes profanaran su tumba, repleta de tesoros que iluminaron su viaje de ultratumba.

Aunque Tutankamón es un cúmulo de incógnitas, como sugirió el propio Carter ("las sombras se mueven, pero la oscuridad nunca se disipa del todo"), no menos secretos encierra su descubridor.

"Conocemos factores externos de su vida, pero no mucho sobre su personalidad y lo que pasaba por su cabeza. No hay diarios o cartas que permitan conocerle mejor", dijo a EFE John Taylor, subcomisario del Departamento del Antiguo Egipto del Museo Británico.

Este verdadero "Indiana Jones" nació el 9 de mayo de 1874 en el londinense barrio de Kensington, pero, por algún extraño motivo (¿un error inconsciente?), Carter solía fijar su nacimiento en 1873.

Hijo de Samuel Carter, reputado pintor en la Inglaterra victoriana, y Martha Joyce, el arqueólogo -el menor de once hermanos- heredó de su padre el talento para dibujar.

Gracias a esas dotes, Carter pisó por primera vez suelo egipcio a los 17 años y empezó a labrar su conocido camino hacia la gloria profesional, si bien en el terreno personal abundan las tinieblas.

El descubridor de Tutankamón no contrajo matrimonio nunca y tampoco se le conocen contrastadas aventuras amorosas, de ahí que la opacidad de su corazón haya quedado para la Historia como un jeroglífico inescrutable digno del más introvertido faraón.

Otro de los capítulos más oscuros de la vida de Carter se refiere a su supuesta labor de espionaje en la I Guerra Mundial (1914-1918).

El egiptólogo ingresó en 1915 en el Departamento de Inteligencia del Ministerio de Guerra en El Cairo, pero "la precisa naturaleza de su trabajo de guerra es un misterio", de acuerdo con T.G.H. James.

"Por su personalidad, no pienso que hubiera sido un buen espía.

Era una persona muy franca", señaló Taylor.

El arqueólogo inglés fue, en fin, un tipo solitario, de carácter más bien agrio, con "una inclinación natural a la irascibilidad" y un cierto complejo de inferioridad académica, según su biógrafo.

De esa soledad hizo gala Carter en los últimos y tristes años de su vida, cuando se sentaba, melancólico y abstraído, en el porche del hotel Winter Palace de Luxor a la espera de algún turista con el que entablar una conversación sobre sus hazañas arqueológicas.

Setenta años después de su muerte, unas hierbecillas han crecido en la tierra que cubre su humilde tumba en el cementerio de Putney Vale, custodiada por un angelito de cerámica de brazos mutilados, cuatro vulgares macetas y un corazón de piedra (¿acaso el suyo?).

Sin el esplendor y la pompa de las cámaras mortuorias de los faraones, el nombre de Carter aparece sencillamente escrito a golpe de cincel en una ordinaria lápida negra en la que retumba el cantar de los pajarillos que quiebran el silencio en el camposanto.

El visitante se conmueve al pensar que los restos del "gran Egiptólogo", que tantas maravillas desenterró para disfrute de la humanidad, yacen en tan pequeño y descuidado aposento.

Bien mirado, el negro de la lápida parece un burlón recordatorio de que, si bien las sombras que tapan la verdad sobre Howard Carter se mueven a veces por la luz de la investigación, la oscuridad -como ocurre con Tutankamón- no acaba de disiparse.

Fuente: Información.es//Pedro Alonso

México bautizará isla con el nombre de Jacques Cousteau

Una isla en el Mar de Cortés de México, en la península mexicana de Baja California, será bautizada con el nombre de Jacques Yves Cousteau como homenaje a este oceanógrafo e investigador francés por su contribución al estudio de los litorales mexicanos, informaron hoy fuentes diplomáticas.

El agregado de Cooperación Universitaria, Científica y Técnica de la Embajada de Francia en México, Joel Le Bail, explicó hoy que la idea de ponerle a la isla el nombre de Cousteau, que trabajó a lo largo de su carrera muchas veces en aguas mexicanas, fue de la asociación civil Mares de México.
Con una longitud de mil 203 kilómetros, el Mar de Cortés es una extensión del océano Pacífico y se ubica entre la península de Baja California y los estados de Sonora y Sinaloa, al noroeste de México.

Fue bautizado por Cousteau como "El acuario del mundo" por su enorme diversidad marina, pues se calcula que la zona alberga a cerca del 40 por ciento de las especies de mamíferos marinos del mundo.

Sus cerca de 250 islas e islotes fueron declarados por la Unesco en el año 2005 Patrimonio Mundial de la Humanidad en la categoría de bienes naturales.

La carrera de Cousteau (que nació en Saint André de Cubzac, Francia en 1910) comenzó en 1943 cuando coinventó la primera escafandra autónoma submarina, el que sería el primero de otros muchos inventos destinados a la investigación marítima.

Desde que lo encontrara y adquiriera en 1950, su barco "Calypso" sería su centro de operaciones investigadoras sobre el que surcó aguas del Mediterráneo, Mar Rojo, Golfo Pérsico, océano Pacífico y océano Indico.

A lo largo de su trayectoria profesional, Cousteau publicó multitud de artículos, más de una veintena de libros y produjo más de noventa películas.

El oceanógrafo francés ha sido galardonado con numerosas condecoraciones, distinciones y cargos como el de la Gran Cruz de la Orden Nacional del Mérito de Francia o el Premio Global de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Fuente: El Universal

Imágen vista satélite del Mar de Cortés: Wikipedia

El militar español que inspiró a Darwin


Cuando el naturalista inglés Charles Darwin nació en la pequeña localidad de Shrewsbury, el 12 de febrero de 1809, un militar español, Félix de Azara, llevaba ya años hablando de la evolución de las especies por selección natural. Esta semana, cuando se conmemora en todo el mundo el bicentenario de su nacimiento, sugerir que el padre de la evolución se apropió de las ideas de un oficial aficionado a la Historia Natural parece un aspaviento patriotero, pero bien podría no serlo.

En 1781, el lugarteniente Félix de Azara (Barbuñales, Huesca, 1742-1821), veterano en la guerra contra Argel, fue destinado a Paraguay para demarcar las fronteras de los territorios colonizados por España. Abrumado por la exuberante fauna de Suramérica, comenzó a apuntar en un cuaderno sus observaciones, que cuajaron en numerosos libros de Historia Natural. En algunos de sus viajes por el continente estuvo acompañado por su ayudante José Gervasio Artigas, posteriormente uno de los artífices de las independencias de Argentina y Uruguay.

Al cabo de 20 años, había descrito más de 200 nuevas especies. Y, lo más importante, sugirió la existencia de mecanismos de adaptación de los animales al medio y admitió que las especies pueden extinguirse, una conclusión incompatible con la creación divina. Como resume en su libro Tras las huellas de Félix de Azara el catedrático de Geografía Humana Horacio Capel, de la Universidad de Barcelona, "Azara razonó, varios decenios antes que Darwin, de forma similar a como lo haría este y obtuvo conclusiones semejantes que, sin embargo, no generalizó".

Lecturas en el Beagle

Nadie sabe si Darwin portaba la obra más importante del militar, Viajes por la América Meridional (1809), en su travesía por el mundo a bordo del navío HMS Beagle. En el periplo, realizado entre 1831 y 1836, el inglés se percató de la habilidad de las especies para adaptarse a su entorno. Y con las conclusiones de este viaje elaboró buena parte de su obra.

Pero sus teorías no surgieron por generación espontánea. En su Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, Darwin cita a Félix de Azara una quincena de veces. En El origen de las especies, dos. Y en El origen del hombre, una.

"Yo sí creo que Darwin llevaba consigo Viajes por la América Meridional a bordo del Beagle", expone Alberto Gomis, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares. El Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid, inaugurará el próximo 23 de abril una exposición, comisariada por Gomis, sobre las obras de Darwin publicadas en castellano. Allí, en las últimas páginas de más de un centenar de obras originales, estarán las citas al militar español. "Azara es uno de los autores más citados por Darwin, y es normal, porque Darwin pasó por muchos lugares por los que antes había pasado Azara", explica.

El MNCN conserva algunos de sus manuscritos. Su director, Alfonso Navas, cree que Darwin se inspiró en muchos científicos, incluido el lugarteniente español: "La teoría de la evolución hubiera surgido incluso sin Darwin, porque las ideas evolucionistas palpitaban desde principios del siglo XIX". El Museo organizará en julio de 2009 la mayor exposición sobre Darwin en España y, "posiblemente", habrá presencia de la obra de Azara.

El director del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva, Andrés Moya, reivindica el papel del Darwin español, pero también el de naturalistas franceses como Jean-Baptiste Lamarck, Frédéric Cuvier o el conde de Buffon. "Me da rabia, porque la Historia siempre la escriben los vencedores", critica. "En este caso, los anglosajones sostienen que Darwin inventó el mecanismo básico de la evolución por selección natural, como si nadie hubiera aportado nada en otros países", añade.

Sin embargo, Moya no cae en el victimismo de la ciencia española: "También nosotros tenemos la culpa, porque si tuviéramos historiadores adecuados y hubiéramos cuidado el material que Azara trajo de América, la Historia sería diferente". Quizá, la fiesta de la evolución se hubiera celebrado en 1942, 200 años después del nacimiento de Félix de Azara.

Los otros padres de la selección natural

Alfred Russel Wallace

Un día de junio de 1858, un año antes de la publicación de ‘El origen de las especies', Charles Darwin recibió una carta que le dejó inmóvil. El naturalista inglés Alfred Russel Wallace le pedía consejo sobre una teoría que había desarrollado: la selección natural como mecanismo de la evolución. Wallace había llegado, de manera independiente, a las mismas conclusiones que Darwin. Hoy es considerado coinventor de la teoría de la selección natural.

Erasmus Darwin

Charles Darwin no tuvo que irse muy lejos para encontrar fuentes que inspiraran su obra. Su propio abuelo, Erasmus Darwin (1731-1802), fue uno de los científicos pioneros en tratar la evolución de las especies. En su libro ‘Zoonomía' anticipó incluso las teorías evolucionistas de Jean-Baptiste Lamarck, un modelo mucho más complejo que el propuesto más tarde por Charles Darwin, pero que fue, pese a todo, dominante durante el siglo XIX.

Thomas Malthus

Otro de los padres olvidados de ‘El origen de las especies' es el economista inglés Thomas Malthus (1766-1834). A grandes rasgos, la teoría de la selección natural es una transposición del concepto desarrollado por Malthus de lucha por la existencia en un mundo superpoblado. Según el científico del CSIC Jaume Josa, "Darwin proyectó en la naturaleza los esquemas de la sociedad burguesa victoriana de la época".

Fuente: Público

Descubren nuevas especies gracias a Google Earth


Gracias a Google Earth se descubrió un bosque oculto en Mozambique y en él se han descubierto algunas nuevas especies de mariposas y de serpientes, además de aves.El equipo BirdLife buscaba con la ayuda de la aplicación de Google Earth puntos del planeta con potencial para vida salvaje. Gracias a esta famosa aplicación, se dieron cuenta de una extensión de tierra cerca del Monte Mabu, en Mozambique, hasta ahora no mapeada.

"Es potencialmente la mayor área de bosque a media altitud en la zona sur de África", dijo Jonathan Timberlake. "La mayoría de la población de Mozambique ni siquiera ha reconocido el nombre de Monte Mabu".

En el bosque, los científicos han descubierto tres especies nuevas de mariposa y una serpiente. Además, habrían descubierto dos nuevas especies de plantas y habría más insectos por descubrir. A pesar de la guerra civil que asoló Mozambique durante más de quince años, la tierra permanece intacta. Además, en la zona se han encontrado aves Thyolo Alethe, una especie en peligro de extinción.

Ahora, conservar este bosque es una prioridad para los científicos. Y Jonathan Timberlake agradece a Google Earth su aportación. "Aún no conocemos todos los puntos de biodiversidad del planeta".

Fuente: Espacio Ciencia

Encuentran antiguo buque británico que naufragó hace 264 años en el Canal de la Mancha


Los exploradores de las profundidades marinas que hace dos años encontraron 500 millones de dólares en un tesoro hundido frente a la costa de la Florida, dicen haber descubierto otro botín de índole diferente: un legendario buque de guerra británico que naufragó en el Canal de la Mancha hace 264 años.


La empresa Odyssey Marine Exploration no ha descubierto oro hasta el momento, pero la investigación de la firma indica que el HMS Victory transportaba cuatro toneladas en monedas de oro que podrían tener un precio superior al del tesoro que Odyssey descubrió en un galéon español en 2007, informó su cofundador, Greg Stemm, previo a una conferencia de prensa a efectuarse en Londres.

Hasta ahora, Odyssey ha encontrado dos cañones de bronce del naufragio del Victory y continúa analizando el lecho del mar, a unos 100 metros (330 pies) bajo la superficie, informó Stemm. La compañía dijo que está negociando con el gobierno británico para lograr una colaboración en el proyecto.

"Se trata de algo muy grande, debido a su historia", explico Stemm. "En muy raras ocasiones es posible resolver un misterio tan antiguo como éste".

Odyssey dijo que 31 cañones de bronce y otras evidencias permitieron confirmar de manera definitiva que se trata del HMS Victory.

La embarcación, de 53 metros de eslora (175 pies) se alejó del resto de su flota durante una tormenta y se hundió en el Canal de la Mancha el 4 de octubre de 1744, con al menos 900 hombres a bordo.

El buque era el más grande y, con 110 cañones de bronce, el más temible de su época. No había otra embarcación con semejante artillería. Fue la inspiración para el HMS Victory, que comandó el almirante Horatio Nelson décadas más tarde.

Odyssey estaba buscando otros valiosos buques que naufragaron en el Canal de la Mahca cuando encontró el Victory.

Stemm dijo que no desea informar el sitio exacto del naufragio por temor a saqueadores.

Fuente: La Tercera

¡¡¡Secretos Antigüos!!! Un enigma tallado en la piedra hace 5.000 años


Este martes hará justo un año desde que el astorgano Juan Carlos Campos, un pequeño empresario aficionado a la arqueología y a la historia, se topó por casualidad con un hallazgo extraordinario en una de las laderas del mítico monte Teleno, en la Maragatería: dos enormes rocas con su superficie tallada con símbolos, laberintos, cazoletas, signos cruciformes, espirales... cuya antigüedad podría remontarse unos 4.000 o 5.000 años atrás en el tiempo. Estos petroglifos son muy parecidos a los existentes en zonas de la costa atlántica y de Galicia, aunque hasta ahora nunca se habían encontrado en un lugar tan tierra adentro como la Maragatería leonesa.

Desde el principio Juan Carlos Campos, absolutamente emocionado, fue consciente de que aquello era un tesoro y un descubrimiento fuera de lo común, capaz de arrojar nuevas luces sobre nuestros ancestros neolíticos, por lo que no quiso facilitar la ubicación del lugar donde localizó las piedras, con el fin de preservarlas hasta que fueran examinadas por expertos.

Así cuenta el propio Campos cómo dio con los petroglifos: "Mientras realizaba una de mis excursiones por el monte, había encontrado varias hendiduras en forma de cuña en las rocas, como las usadas por los canteros, pero cuando descubrí una pequeña hendidura circular, una cazoleta ('coviña', en gallego) empecé a albergar esperanzas de encontrar más cosas interesantes".

Se alejó de la zona, buscando en cada roca, y de repente, cuando estaba a punto de darse media vuelta, observó una enorme piedra tumbada en el suelo, como una mesa. "Lo que me llamó la atención es que de lejos parecía un meteorito, como si tuviera la viruela. Me acerqué y... ¡No podía creerlo!. Aquella piedra tenía más de setenta cazoletas, algunas estaban en el centro de composiciones geométricas y una de ellas, claramente un laberinto, tenía al lado un símbolo cruciforme".

Al día siguiente, Campos regresó a la zona al atardecer. "Quería fotografiar las rocas con esa luz , esperaba más contraste y más definición. Y acerté. Los petroglifos parecían brillar. Incluso me pareció apreciar la figura de un ciervo entre cazoletas y laberintos".

Juan Carlos Campos comenzó a divulgar su hallazgo a través de internet, para lo cual abrió un blog: tierradeamacos.blogspot.com. Y a partir de ahí la noticia corrió como la pólvora, despertando el interés de investigadores nacionales e internacionales, como el profesor gallego José Luis Galovart, o como Antonio de la Peña, todo un experto en arte rupestre y petroglifos de la costa Atlántica. O como la revista de Gales 'Caerdroia' (palabra que en gaélico significa 'laberinto'), especializada en estos temas.

Los petroglifos se encuentran localizados en el término municipal de Lucillo, entre esta población y Filiel, en una de las laderas del monte Teleno que dan a la parte de Maragatería, junto a una peña simbólica que divide la zona de pastos. "Los pastores de estos pueblos sí recuerdan haberse sentado en estas enigmáticas piedras", señala Campos.


Sin protección

Unos meses después de que trascendiera el descubrimiento, y después de que un grupo de expertos visitara la zona, la Junta de Castilla y León suscribió un acuerdo con la Universidad de León con el objetivo de llevar a cabo un estudio científico y, según fueran los resultados, poner en marcha una actuación permanente de conservación.

El estudio se encargó a un investigador de prestigio, Federico Bernaldo de Quirós, catedrático de Prehistoria de la ULE. No obstante, este catedrático ya advirtió hace unos meses que el trabajo será más complicado de lo que parece: "Hay que hacer estudios previos, ver cómo esta la piedra, condiciones de la misma... Y todo esto, además, depende del tiempo. No está fácil; habrá que ir por la noche para iluminar sin problemas, habrá que trabajar en función de la climatología...".

Hasta el momento, Bernaldo de Quirós no ha querido arriesgar hipótesis sobre la época prehistórica en la que se pudieron labrar estos dibujos en la piedra, aunque en su día ya avanzó que "tal vez sean de la Edad del Bronce", es decir, hace 4.000 ó 5.000 años. "Esto supondría que son más antiguos incluso que los aparecidos en zonas de Irlanda e Inglaterra", apunta Campos.

En todo caso, el catedrático ha insistido en que "habrá que mirarlo todo bien, investigar y contrastar con otros lugares". Lo que sí ha reconocido es que estos restos son "muy valiosos" y "por eso precisamente requieren un estudio sumamente cuidadoso".

Pero el tiempo pasa, y el estudio de Bernaldo de Quirós ha tenido que ser pospuesto hasta la primavera, en espera de que mejoren las condiciones meteorológicas de frío y nieve. Lo grave, sin embargo, es que ninguna institución (ni la Junta, ni los ayuntamientos de la zona) ha protegido los petroglifos de ninguna manera, algo que preocupa mucho a su descubridor, que pide paciencia a los curiosos: "El estudio está en buenas manos, pero es necesario esperar a que se termine y se protejan los petroglifos, y a partir de ahí, disfrutarlos".

Y es que, si bien Campos ha intentado no desvelar dónde está el lugar más que a estudiosos y gente de confianza, el asunto ha trascendido demasiado y en algunas casas rurales de la zona hasta se organizan excursiones por la 'ruta de los petroglifos', "con lo cual temo por ellos, porque ya se ha producido algún daño grave", advierte preocupado.

En concreto, las piedras ya han sufrido una agresión que Juan Carlos Campos atribuye a que "alguna persona, quizá por ignorancia o para intentar ver mejor los dibujos, ha 'repasado' los surcos de varias figuras con una piedra afilada, quitando el musgo y rayando varios grabados, uno de ellos un laberinto".

Y, así, el propio Campos ha colocado un pequeño cartel suplicando a los visitantes que "por favor" no toquen los petroglifos, ya que sus sucesivas peticiones de protección ante las instituciones correspondientes no han dado resultado, "y todo esto es demasiado precioso como para arriesgarse a que la gente lo destroce".

Únicamente la arqueóloga municipal de Astorga, María de los Ángeles Sevillano, "sí reaccionó cuando vio los grabados rayados y ha elaborado los informes pertinentes", explica Campos en su blog, y añade: "Sé que le ha dolido tanto como a mí, porque en su primera visita se enamoró de las piedras sólo con verlas".

Este astorgano se ha ido topando con muchos otros petroglifos en la zona, y a raíz de sus hallazgos han empezado a trascender otros más. Curiosamente, sus últimos descubrimientos, que darán que hablar, son unos antiguos 'alquerques' y tableros de juego en piedras de la catedral de León.

Fuente: El Mundo

¡¡¡Biblioteca Medussa!!! Un Abogado Contra el Führer

Hans Litten, hijo de un judío renegado y una cristiana culta, fue un duro defensor de comunistas, y azote de los violentos camisas pardas nazis ante los tribunales de la República de Weimar. En pleno ascenso del nazismo, este joven abogado fue capaz de poner en evidencia a quien poco después se convertiría en Führer y acabaría siendo el responsable último de su muerte en el campo de concentración de Dachau.

El 8 de mayo de 1931 no era el primer día en que Hans Litten se enfrentaba a los jóvenes nazis que sembraban el terror en las calles de Berlín. Pero aquel juicio tenía para él algo especial: a petición suya, el mismísimo Adolf Hitler, líder del Partido Nacionalsocialista, se vio obligado a comparecer en los estrados como testigo ante un tribunal. ¿La causa? El ataque perpetrado el 22 de noviembre de 1930 por un comando de camisas pardas de un grupo de asalto (SA) contra el Palacio Edén, que era un centro de reunión de izquierdistas. Varios pistoleros de las SA -una organización que jugó un importante papel en el ascenso de Hitler al poder hasta que fue desarticulada en 1934 e integrada en las SS- hirieron a tiros a Willi Köhler, de 21 años; Norbert Budzinski, de 20, y Walter Braun, de 24. Tres pistoleros -Konrad Stief, Max Liebscher y Albert Berlich- fueron condenados a dos años de cárcel.

Como abogado de la acusación particular contra los SA, Litten se enfrentó a Hitler y le acorraló. Puso en evidencia, a través de las difíciles relaciones de los jerarcas del partido con los jefes más cafres de las SA, la naturaleza perversa de un movimiento decidido a hacerse con el poder usando una vía democrática en la que no creía. Obligó a Hitler a declarar una fidelidad a la República que él se encargó de demostrar falsa con pruebas incontestables. La habilidad del letrado desencajó a Hitler, que, superado por las circunstancias, se comportó con un nerviosismo histérico poco acorde con su imagen de caudillo implacable. Al día siguiente, los principales periódicos alemanes informaron en portada del revolcón sufrido por Hitler, que por fuerza hubo de considerarlo como una humillación imposible de olvidar.

La venganza nazi contra el abogado no se hizo esperar. Pero lo peor para él llegó con Hitler aupado por las urnas al poder. La noche del incendio del Reichstag, el 23 de febrero de 1933, Litten fue detenido durante las redadas de la policía contra elementos indeseables y enemigos de la patria. Aquel día comenzó para el abogado Litten un calvario de torturas y malos tratos por diversas prisiones y campos de concentración. Hitler desoyó todas las peticiones de clemencia.

Cinco años más tarde fue hallado ahorcado en una letrina vestido sólo con una camisa. Había dejado una breve nota de despedida y la explicación de que había decidido suicidarse. El hombre que humilló a Hitler es el protagonista del libro de Benjamin Carter Hett, de inminente publicación en España (Ediciones B). -

Fuente:El País

¡¡¡Increible!!! Aquí Vivió Robinson Crusoe

Un equipo de arqueólogos cree haber hallado pruebas del lugar exacto en el que vivió, 300 años atrás, el náufrago que inspiró la novela más importante de Daniel Defoe: Robinson Crusoe. La isla -ubicada 800 km. al oeste de Chile, en el Océano Pacífico- era conocida bajo el nombre de Aguas Buenas, pero fue bautizada más tarde Robinson Crusoe en honor al personaje creado por Defoe en el siglo XVIII.

Se cree que el escritor británico basó su personaje en Alexander Selkirk, un escocés que vivió confinado en una isla tras un naufragio y que luego fue rescatado en 1709.

Si bien se sabía que se trataba de la isla de Aguas Buenas, nunca se supo el sitio exacto donde vivió Selkirk.

Los objetos de "Crusoe"

La información recabada por los científicos sugiere que el marino construyó dos refugios cerca de un arroyo y que tenía acceso a un lugar más alto desde donde podía divisar los barcos que pasaban por la zona.

El equipo también descubrió un par de instrumentos de navegación de la época, que muy posiblemente pertenecieran a Selkirk.

El capitán del barco que lo encontró mencionó una serie de instrumentos matemáticos que tenía el marinero.

También dijo en su momento que Selkirk sobrevivió cazando cabras salvajes, aunque los científicos no han podido encontrar pruebas que confirmen esta información.

Los arqueólogos esperan que el sitio atraiga ahora a miles de visitantes que buscan inspiración en el heroico personaje.

Fuente: BBC